El sumo bien en esta ética consiste “en la adquisición incesante de más y más dinero, evitando cuidadosamente todo goce inmoderado, es algo tan totalmente ajeno a todo punto de vista hedonista o eudemonista, tan puramente tenido como fin en sí mismo, que aparece en todo caso como algo absolutamente trascendente y sencillamente racional frente a la «felicidad» o utilidad del individuo en particular. El hombre se relaciona con la ganancia como el fin de su vida, y no ya la ganancia con el hombre como medio para la satisfacción de sus necesidades vitales materiales.
“En la Antigüedad o en la Edad Media, una mentalidad como la que se expresa en los razonamientos de Benjamín Franklin, que encontraron el asentimiento de todo un pueblo, hubiera sido proscrita como expresión de la más sucia avaricia, de sentimiento indignos, como todavía es hoy corriente que suceda en todos aquellos grupos que no están integrados en la economía específicamente capitalista o que no saben adaptarse a ella”. El nuevo espíritu no se impuso de manera pacífica frente a las prácticas tradicionalistas. Esta concepción sobre el enriquecimiento como un fin en sí mismo obligatorio para el hombre, como “profesión”, contradice la sensibilidad ética de épocas enteras de la historia
En Etica protestante…, Weber se preocupa por la genealogía que une la fuerza expansiva del capitalismo moderno con la teología de la predestinación del protestantismo. El punto decisivo de la dominación es la dirección inexorable hacia un mundo mecanizado o “jaula de hierro” y el desencanto también inevitable de la mente moderna que comprende y sabe ese destino; en otras palabras, la destrucción de aspectos esenciales de la vida humana como la creatividad y la significación última bajo el dominio del modo de vida racionalizado y burocratizado.
“Entre todas la fuerzas que hacen retroceder la acción individual, la más irresistible es un poder que, además del carisma personal, extermina la organización basada en el honor estamental o la transforma en un sentido racional. El poder es la disciplina racional… factor decisivo en la uniformidad de la obediencia por parte de una multiplicidad de hombres.”
Extraido de un trabajo de Marina Farinetti.
Ilustrado con un cuadro de Laura Esposito